Desde tiempos remotos, el ser humano ha encontrado distintos modos de subsistir, entre los cuales el más común es el trabajo, que según la RAE significa "Ejercer determinada profesión u oficio // Tener una ocupación remunerada en una empresa, institución... etc." Lo cual ha permitido que a través de esa remuneración, cada persona logre sostenerse a si mismo y a su familia, contando con las necesidades básicas e incluso lujos.
Pero, lastimosamente, no todos están en la capacidad o tienen la oportunidad de emplearse, debido a eso, hay quienes no tienen acceso a las necesidades básicas y eso genera que busquen por sus medios como sobrevivir, y eso es conocido como trabajos informales.
Ahora, hablando de cifras, en Colombia, la tasa de desempleo de la población activa, es del 9%, lo que quiere decir que el 91% actualmente tiene un trabajo, y de esa cantidad, el 60% son trabajos informales, es decir sin prestaciones legales, lo que para concluir, nos lleva a entender que solo el 31% de las personas que trabajan "gozan" de un empleo "digno".
Debido a eso, decidí hacer esta serie fotográfica, enfocándome en los trabajadores ambulantes que se "rebuscan" el dinero para vivir.
Fotos Por: M. Camila Hernández S.
En el recorrido realizado, encontré desde venta de cordones para los zapatos, pasando
por películas piratas, dibujos, fotografías, gastronomía popular
hasta la venta de la memoria colectiva Colombiana.
Este personaje, me pide no revelar su identidad y recalca que
"No debe asociarse que los que trabajan en la calle están mal, somos felices sin
tener que cumplir horarios y disfrutamos haciendo lo que nos gusta"
Germán tiene 27 años, es estudiante de Diseño gráfico y lleva 4 años
trabajando en la calle, afirma que "Lo que yo hago es más que un simple producto
para vender (...) lo que yo hago, no son solo dibujos, es un pedacito de mi alma"
Javier, de 42 años, lleva 5 años vendiendo fruta en las calles de Bogotá y me cuenta que
"Aunque la policía conmigo es todo bien, si me emberraca ver como levantan a otros compañeros a las malas (...) nosotros no somos malos y queremos trabajar (...) seguiremos luchando para que
no nos saquen de acá, este es nuestro sustento y única entrada para la familia"
Doña Gladis (sin el doña que la hacen sentir vieja), tiene 62 años y lleva más de 15 trabajando
informalmente, me relata "Mire, en la calle ud puede vender lo que se le ocurra y desde que
no esté lloviendo y la policía no se aparezca, a uno le va bien, eso sí, tiene que saber atraer a
los clientes (...) esto es como tener novia, no gana el más bonito sino el mas coqueto".
Juan y Ana, llevan 25 años trabajando como artesanos, y en ese oficio hace se conocieron, se
enamoraron y se casaron, me cuentan que "A veces a uno le gustaría que su trabajo fuera
respetado como el de uno de corbata y que lo valoraran como tal (...) lo maluco de esto es no tener tantos beneficios como uno legal pero por otro lado, lo bueno es que uno es dueño de su tiempo y no tiene jefe, o bueno si, mi esposa (risas),"
Don Carlos tiene 52 años, nació en Villa Hermosa, Tolima y lleva viviendo en Bogotá 15 años,
inicialmente vendía de todo hasta que un día, viendo un periódico olvidado, pensó que "Este
país está como está porque es un país sin memoria, que vota por los mismos que le matan la familia y le regalan las tierras a los de afuera (...) Quiero recordarles que nos han hecho para ver si
así al menos se despiertan un poquito"
Don Carlos empezó a recolectar periódicos viejos, revistas y recortes para empezar su proyecto, cuando aprendió a usar internet, descargó artículos y fotografías para comenzar a armar su archivo y una vez tuvo la información, la organizó como una línea de tiempo y decidió que la mejor manera de exponerla era en la calle "Mire, a mi me gustan los museos pero creo que tristemente, el arte lo tienen para los ricos, desde que uno entra lo hacen limpiarse los zapatos y eso a mi no me gusta... Por eso quise que esto estuviera donde todo el mundo puede verlo y aunque me han invitado a llevar esta exposición a galerías, no he querido, pues así estoy bien"
Los transeuntes terminan volteando quieran o no, para ver la exposición de textos y fotografías que ocupa cuando menos media cuadra, y si, varios se detienen a observar curiosamente que es aquello que les grita la verdad en la cara, les abofetea con la historia... Don Carlos cuenta "Yo no cobraría por esto de no ser porque tengo que comer igual que ud, igual que todos, pero al menos se que me estoy ganando la plata dignamente y ayudando a recordar a las personas lo que somos y es que como dijo Don Napoleón "El que no conoce su historia, estará condenado a repetirla" y eso mismo creo yo".
Al finalizar el recorrido, pude ver a varias personas recogiendo su mercancía y noté que era
debido a la presencia policial, y es que, según la mayoría de vendedores, ellos son los principales
rivales a la hora de trabajar... Hubo quienes no dejaron fotografiarse pero afirmaron que "Uno sabe que no es porque ellos quieran sino porque los mandan a que nos quiten de acá (...) Es mejor salir rápido cuando la tomba está cerca porque si le quitan la mercancía, ud fijo no la vuelve a ver".
Y es que, la policía cumple sus funciones como ente regulador pero estas personas también cumplen sus funciones, como seres humanos y pensantes que necesitan sustento y usan sus mejores estrategias para vender... Ahora, ¿Qué hará el gobierno por este 60% de trabajadores informales que día tras día luchan con las uñas por poner comida en su mesa?.



































